Septiembre, tiempo de ofertorios (y algunos dichos sobre la juventud)

Y se nos escapó el mes de agosto, ya vamos de cara pal tardío. Tiempo propio pa hacer adobes, correr algún tejao, mondar algún pozo y alguna otra gera de esas que «si no se hacen, se quedan sin hacer«… ¡como todas las geras de este mundo de Dios! Un texto de José Vicente de Villamor de la Ladre

Los ofertorios de Septiembre

Se llegan los «ofretorios» ¡válgame Dios, los «ofretorios«! con los ramos y las uchabas llenas de trigo o centeno, con aquellas velas espetadas en la metá; primero descansando en el poyo de la puerta la ermita y después en el hombro del amo y de los padrinos.
Por la tarde el «ofretorio» propiamente dicho y el recuerdo de tu abuelo o de tu padre con la boina en la mano y la camisa con tira en vez de cuello y el recuerdo de tu madre o abuela con aquella bata casi siempre oscura… y los cuetes restrallando una o tres bombas, que por estar tolas cortinas raidas, no había peligro de prenderse fuego
… y la Salve cantada al final, y alguna lágrima enturbiando la vista. Las rifas, el baile y el «hasta otro año si Dios quier«
Pero, aunque el agosto se escape, en el aire y en tu memoria, deja algunos regalos. Unos regalos sin la cinta brillante, ni la pegatina con el «espero te guste» o «felicidades». Regalos de frases con sabor a tu tierra, con sabor a tu gente, a quienes tienes que agradecer el estar aquí, el estar aquí y muchas cosas mas.

Frases que si las escuchaste en Sayago, «contento pues estar».

  • Mira que hay rapaces este año, pasa cada caterva dellos… ¡menuda curifa!
  • El chiquito no es de mucho comer, pero el grande, igual por la mañana que por la noche, viene con una zapera… llega acá esfambriao.
  • Mira que no paran, no hay quien se «vengue dellos» tol día titando las bicicletas.
  • Están negros como un tito. ¡se pasan tol día al rechisol, o fufutiando en esos cuchitriles.
  • Esta longaniza y este pan, mucho lo vais a estraniar, pallá de esto no hay y aquí lo coméis a asgalla.
  • Hay mucho pimiento macao, esa ocena que pintian algo y no tienen macadura, que los lleven los muchachos pallá.

También las cigueñas se «ajuntan» pa marcharse, pero pa otro año han de volver pacá. A ver si volvemos todos con SALÚ.

cigueñas en los campos de sayago, zamora

… y como siempre, intentó entretenerte un ratico, Jose Vicente el de Villamor, pa servir a Dios y a usté y el que tenga una peseta, que me la dé.

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