El agua avanza despacio entre robles desnudos, piedras cubiertas de musgo y praderas aún húmedas del invierno.

Todo parece quieto, pero todo está vivo.
Es el Sayago más íntimo, el que no se impone, el que se descubre caminando sin prisa y mirando con atención.

Estas imágenes son también un gesto de memoria. Un pequeño homenaje a quienes amaron esta tierra por encima de todo, incluso cuando no siempre podían volver a ella.

Porque hay paisajes que no se olvidan nunca; se llevan dentro.
📸 Fotos enviadas por Lorena, en homenaje a su padre, Agustín Gonzalo Lorenzo, fallecido en diciembre de 2025.
Descanse en paz. Un beso al cielo desde los pueblos de Sayago.
