Y así lo afirman muchos fotógrafos que conocen por primera vez la zona…
El caimo de tierra que atraviesa el paisaje es perfecto para guiar la mirada desde la ermita hacia el horizonte mientras el Sol se esconde lentamente. Sin duda, se trata de un lugar con mucha historia, antao centro comercial y de peregrinación de la comarca. Ahora, salvo algún rebaño y las puntuales romerías de los pueblos de alrededor, el lugar pace tranquilo casi todo el año. El templo y los bancos están bien cuidados aunque algunos postes de luz caídos dan cierta sensación de abandono.

En cualquier caso, y tal como afirma Jose, uno de nuestros fotógrafos de referencia, es un lugar donde merece la pena parar unos minutos, esperar a que la luz cambie y disrfutar del momento mientras que el cielo se tiñe de colores al final del día
Texto y fotos inspirados en el instagram de @mamolesrecalcao (Gracias)
