Noviembre, época de varear las bellotas

José Vicente de Villamor nos trae un relato propio de esta época del año, ¡Qué lo disfruten!

Por este tiempo se variaban las bellotas que ya estaban en buena sazón. El color morado había sustituido al verdoso y el dulzor al amarguino. Algunas ya estaban en el suelo al desprenderse la cáscara o cancarina, pero quedaban muchas en la encina.

Encina junto a una pared típica de la comarca de Sayago – Foto de José Vicente Alberca Garrote

¡Na mas que apañemos una fanega dellas!


Hacía frío, las bellotas se empezaron a apañar a mano una a una, después la gente se escabeó y se apañaban con hojarascas y todo, ajuntándolas con la raspiadera chiquita, se echaban pal caldero y venga, pal saco; ya las escogían después los marranos en el establo, y como las restrallaban, cagondiez ¡mucho le gustaban!
-Anda muchacho súbete en la escalera y baja el barianco que está entre aquella viga, coge el corto que el otro tiene los ganchos de sacar el lato del pozo.
Pa variar las bellotas, como para todo, hay que tener maña, hay que variar a favor de las ramas que no se estrampacien los guios, que si no para otros año no salía ninguna.

Cuidado, ¡Que las ovejas se pican con las bellotas!

Ovejas en un terreno de Sayago – Foto de JVAG

A las ovejas también le gustan mucho las bellotas, y que malas son de cuidar cuando se pican a ellas; como coincidiera que te quedaras sin perro, que podía pasar, en la campaña… pobre de tí, que mal se vengaba uno de ellas, bien pega aquí el refrán «oveja boba, donde va una van todas«
Las bellotas también se comían, igual que las castañas, cocidas o asadas. Góngora en su poema/sátira «Ande yo caliente y ríase la gente» dice:

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero
tenga yo el brasero lleno
de BELLOTAS y castañas.

Y colorín colorado…

Bueno, os diré un chascarrillo / curiosidad:

Fui al monte y corté un palo, 
de él hice: dos mesas, dos artesas
dos paños para las mesas,
un calderito de mano
y todavía me sobró palo.

Dos mesas, las dos cachas de la bellota, cuando se parte al medio.

Dos artesas, las dos cáscaras

Dos paños para las mesas, las dos telillas finas verdes que envuelve la parte comestible.

Un calderico de mano, la cancarina donde va encajada la bellota cuando está prendida al árbol

El trozo de palo sobrante… la puntica de la bellota


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