Las «masaduras» de pan de Febrero y Marzo eran especiales… otro relato de José Vicente de Villamor
Una buena «masadura» se podía hacer en cualquier mes del año. Las de febrero y marzo eran especiales porque al estar las longanizas ya tiesas el hornazo quedaba «cuando mas rico»
Refranes de febrero en Sayago
¡Pues así como el que no quiere la cosa se nos está escapando febrero! … que si un rato al Sol y otro al humero, que si busca la sombra el perro. Refranes hay muchos, pero éste que os voy a poner es de Monumenta, y eso ya, imprime carácter, máxime viniendo de Adelina, que tiene para 93 años. Y dice así:
Febrero febrero, siete capas y un sombrero, con mas días malos que buenos.
Pan que se usaba para las torradas a la lumbre / Foto de JVAG
La labor de los abuelos en el cuidado de los rapaces chiquitos en el invierno
En estas fechas, se pasaban muchos ratos a la lumbrica, sobre todo los abuelos y los rapacicos, que la otra gente tenía que andar a sus labores, o con las vacas pal monte, de ahí que eran los abuelos los que quedaban al cuidao de los niños cuando todavía no iban a la escuela.
Pote a la lumbre
Las abuelas de antes reñían mucho, ¡Pero mucho mucho! Si estabas «patrás» de la cocina… acércate que paí te haz frío, si estabas p’alante… «arrédrate» de la lumbre no te vayas a caer pa ella y «tengamos eso mas que sentir».
Las lumbres de aquel entonces no eran tan copiosas como las de hoy en día, había que ahorrar la leña que podían hacer falta para amasar, porque hasta las escobas del monte estaban racionadas. La abuela con el fuelle le asoplaba al tizón gordo, que aunque llevaba dos días aún iba por la mitad, y es que el abuelo ya se veía mal para deshacer los cepos y rajar las cañas qué la encina era my dura y no entraban ni las pinas.
¡Lo que es llegar a viejo! Solía decir… antes los dejaba esfarrapaos.
Ahora el hombrico estaba allí sentao, a la punta alante del escaño, esleto con la lumbre, dándole vueltas a la boina y esperando a que terminaran las vacas de comer la última postura de paja. Porque el abuelo empajaba las vacas «¡pa algo había de valer!» después a echarle el beberajo, a las de los terneros, y a soltarlas ya venía el hijo.
Las noches de febrero seguían siendo largas
En febrero todavía las noches eran largas, aún se hartaba la gente de dormir. Bueno… todos no, que la mocedad iban pa la plaza. Primero al rosario, «dispués»… vete tu a saber. Lo mismo a ensayar alguna comedia pa Las Marcias o marchaban a pájaros por los carreteros.
En la taberna tampoco se estaba mal del todo; con una jarra de vino y unos cacahuetes, o unas rosquillas algo revenidas. También se jugaba alguna partida, al tute mismamente, incluso al julepe aunque fuera de «a perra gorda» Siempre caía también algún cigarrillo, primero los de la ración, después el Gener, que venía de Cuba de contrabando y ya mas pacá el cuarterón y el caldo… hasta el Celtas y el Ducados de antes de ayer sin olvidar los Ideales y los Peninsulares.
En resumidas cuentas que cualquier disculpa era buena pa andar «raldiando por ahí», ahora que se podía, que ya llegarían los meses «apretaos» y entonces «se sobarían bien la badana»
Bueno, bueno… Hoy no me atrevo a deciros nada de la peseta porque entre unas cosas y otras menudo gatuperio he formao, aunque a la mayoría os habrá resultado entretenido, cómo poco.