¡Y está llegada la Nochebuena y el día Pascua!

Se habían sacao las alforjas nuevas del arca pa ir en la burra a Bermillo al veinte, al «veinte de la Navidá».


Pal frío que hacía, entoavía se formaba buena feria de ganao, sobre todo de vacas, con el barro correspondiente a la entrada del ferial.


La feria del ganado en Santarén y el mercado en la Plaza

Sacar el punto y pa «drento», que al haber pocas, campo sobraba, así que si se pegaban tenían pa onde arredrarse.
Algún parabien con los forasteros, buscar la caraba que a uno le fuera de agrado y a soplarle a las uñas tol día, que si no estaba animao, aún siendo los días cortos, se le hacían a uno bien largos.
Las mujeres se llegaban hasta la plaza y los comercios. Dejaban la burra atada en un carretero, o sobre una parede, aunque sí se podía quedaba mejor en ca de alguna amistad a la que, muy de cuando en cuando, se le llevaba una «ocena» huevos si se sabía que ellos no tuvieran gallinas, o en su tiempo unos pimientos coloraos si no ponían huerto.
Se compraba alguito que no fuera lo de «tol rato», poco que las perras estaban reñidas, pero las castañas, la barra de turrón de cacahueses del duro, eso no podía faltar de manera ninguna. También se podía mirar a hacerse uno con una torta, pa comer pan blanco y blando el día nochebuena si se llegaba a tiempo, porque «escasiaban» y se acababan pronto.
¡Esas Nochebuenas de los 50,60… incluso mas pacá también!
Esa noche se cenaba bien, si se había matao se comía de la matanza, patatas con huesos del espinazo o de la cabeza, allí en la cocina, al amor de la lumbre y de la familia.

Después se iba a la Misa del Gallo y cada rapaz y no tan rapaz llevaba un chiflato y lo tocaba en el portal de la iglesia, y aunque hacían buen ruido la gente no se enfadaba y alguno mas juerguista te pedía el chiflato pa chiflarle a algún amigo cerca las orejas y tampoco se enfadaba.
….Y hasta que empezaron a venir las pellizas los hombres se esbozaban con el tapabocas, ese día con el de felpa, y las mujeres se enrebujaban con la toquilla, ese día con la de compra de cerras bien proporcionadas.

… Y así se pasó aquel tiempo, en ese continuo pasar de las costumbres, de las personas y de los pueblos

José Vicente Alberca Garrote

SALÚ A TODOS!

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