La Feria de Artesanía y Productos Típicos de la Comarca de Sayago–Trás-os-Montes vuelve a convertir este 15 de agosto a Moralina en uno de los principales puntos de encuentro del verano sayagués. La cita alcanza este año su XXIV edición y mantiene una historia que comenzó en el año 2000.

Moralina vuelve a tener este sábado, 15 de agosto, una cita con una de las tradiciones que mejor identifican al municipio durante el verano. A partir de las 17:00 horas abrirá sus puertas la XXIV Feria de Artesanía y Productos Típicos de la Comarca de Sayago–Trás-os-Montes, organizada por el Ayuntamiento de Moralina y la Asociación Cultural La Veiga.
La feria llega a su edición número 24 convertida ya en una de las citas veteranas del verano en Sayago. La propia organización recuerda este año que todo comenzó en el año 2000, cuando se puso en marcha una iniciativa que ha conseguido mantenerse durante más de dos décadas, con el único paréntesis provocado por la pandemia.
Desde entonces, cada 15 de agosto Moralina reúne a artesanos, productores, vecinos y visitantes en una jornada en la que los productos de la tierra y los oficios tradicionales comparten protagonismo con el ambiente festivo propio de estas fechas.
Los huevos protagonistas de una feria que cumple 24 ediciones

Como viene siendo habitual, el cartel de Moralina no se limita este año a anunciar horarios y actividades. La Asociación Cultural La Veiga vuelve a recurrir al humor, la tradición oral y los objetos cotidianos del mundo rural para construir la imagen de la feria.
En esta ocasión los protagonistas son 24 huevos, tantos como ediciones alcanza la muestra.
El texto firmado por Julio Borrego Nieto juega precisamente con los múltiples dobles sentidos de la palabra «huevos» y recuerda una copla popular:
En el portal de la iglesia
ha puesto el nido un jilguero
y ha mandado el señor cura
que no le toquen los huevos.
La idea tampoco es completamente nueva. La organización recuerda que hace doce años los huevos ya aparecieron en el cartel de la feria, entonces alrededor de la imagen del gallinero y de aquellas sayaguesas que antiguamente guardaban los huevos como un pequeño tesoro para posteriormente venderlos.
Doce años después, el cartel recupera aquella historia. Si entonces eran doce, ahora son 24, con dos huevos fuera de la cesta, estrellados en una sartén y acompañados de patatas de la tierra y vino.
La conclusión del propio programa resume el cariño con el que Moralina contempla una iniciativa que ha sobrevivido al paso del tiempo:
«Hay cosas que valen un huevo. Esta feria vale 24».
Más de dos décadas haciendo comarca
La historia reciente permite comprobar cómo la feria ha ido creciendo hasta convertirse en mucho más que una actividad dentro del programa de verano de Moralina.
Ya en 2014, cuando alcanzaba su XIV edición, artesanos y productores procedentes tanto de Sayago como de la vecina Trás-os-Montes llenaban el municipio con productos como aceite, embutidos, artesanía o el tradicional chirri de Fermoselle.
Dos años después, en 2016, la XVI edición mantenía una estructura muy semejante a la actual: apertura de los puestos por la tarde, degustación de hornazo y sangría y el tradicional sorteo de una cesta formada con productos aportados por los propios artesanos.
La feria alcanzó algunas de sus mayores dimensiones antes de la pandemia. En 2018, durante la XVIII edición, alrededor de 90 puestos ocuparon la plaza y las calles próximas, convirtiendo durante unas horas el centro de Moralina en un gran mercado de productos alimentarios y artesanía.
Madera, cuero, mimbre, hojalata, cuchillería, miel, quesos, embutidos, dulces, vino, aceite y numerosos productos elaborados artesanalmente han pasado durante estos años por una feria en la que han convivido algunos de los últimos representantes de los viejos oficios con nuevas generaciones de productores y emprendedores rurales.
Precisamente aquella edición de 2018 dejó una de las imágenes que mejor resume el espíritu de la cita. Con el lema «Con estas mimbres», los vecinos recuperaron antiguas cestas que permanecían guardadas en casas y desvanes y las utilizaron para decorar el pueblo, convirtiendo objetos cotidianos de la antigua vida rural en protagonistas de la feria.
También estuvo presente entonces Manuel Simón Villarejo, de Torregamones, que superaba ya los noventa años y continuaba mostrando sus trabajos de hojalata, ejemplo de unos conocimientos artesanos que durante generaciones formaron parte de la vida cotidiana de los pueblos.
Encuentro entre Sayago y Tras Os Montes
Desde su propio nombre, la feria de Moralina nació también con una clara vocación fronteriza.
La Comarca de Sayago y Trás-os-Montes aparecen unidas en su denominación y, edición tras edición, productores y visitantes portugueses han formado parte de una cita que aprovecha la proximidad geográfica, cultural y humana existente a ambos lados de la frontera.
Ese componente transfronterizo, unido a la elección permanente del 15 de agosto, ha contribuido especialmente a su éxito. Es uno de los días del año en que los pueblos de Sayago recuperan mayor población con el regreso de familias, emigrantes y descendientes que mantienen sus vínculos con la comarca.
Durante unas horas, Moralina multiplica así su actividad y convierte su plaza y sus calles en lugar de encuentro para vecinos de numerosos pueblos.
El regreso después de la pandemia
La Covid obligó a romper una tradición que se había mantenido durante años. En 2020 y 2021 la feria no pudo celebrarse, dejando un vacío especialmente visible en una jornada tan señalada como el 15 de agosto.
La actividad regresó finalmente en 2022 con su XX edición. Después de aquel paréntesis, decenas de puestos volvieron a ocupar Moralina y el pueblo recuperó el trasiego de visitantes que tradicionalmente había acompañado a la feria.
Desde entonces la cita ha vuelto a celebrarse cada verano hasta alcanzar este año su XXIV edición.
Programa de la XXIV Feria de Moralina
La feria abrirá este sábado 15 de agosto a las 17:00 horas.
A las 20:00 horas llegará otro de los momentos clásicos de la jornada, con hornazo y sangría para los asistentes.
Finalmente, a las 21:15 horas, se celebrará el sorteo de una gran cesta elaborada con productos donados por los artesanos participantes.
Detrás de la organización vuelven a encontrarse el Ayuntamiento de Moralina y la Asociación Cultural La Veiga, dos nombres ligados a la feria desde sus comienzos.
Veinticuatro ediciones después, Moralina conserva así una iniciativa nacida en el año 2000 que ha conseguido algo que no resulta sencillo en el medio rural: convertir una propuesta local en una fecha reconocible dentro del calendario estival de toda una comarca.


Cada 15 de agosto cambian los artesanos, los productos y la decoración. Lo que permanece es la plaza llena, el encuentro entre Sayago y Portugal y una feria que, como recuerda con humor el programa de este año, ya vale 24 huevos.
