Una tarde gris, algunas gotas de lluvia y un inesperado espectáculo de luz sobre Mámoles. José María Benéitez Silvo nos acerca, a través de su cámara y sus palabras, uno de esos instantes fugaces que nos recuerdan la belleza de los paisajes de Sayago.
La tarde había sido gris e incluso dejó caer algunas gotas. Parecía uno de esos días en los que el sol no iba a hacer acto de presencia. Pero, antes de despedirse, abrió una pequeña ventana de luz sobre el horizonte.
Bastaron unos minutos para que el cielo se transformara en un espectáculo de tonos rojizos y violetas sobre los tejados y el campanario de Mámoles, en Sayago.
Hay momentos que duran apenas un instante, pero que hacen que merezca la pena detenerse a mirar… y, cómo no, disfrutar jugando con la cámara.
Texto y fotografía: José María Benéitez Silvo.


