"Casas llenas, ciudades vacías" porque ahora la España Vacía es toda España. Un texto de Nuria y Delfín Martín

Con la alerta sanitaria, de repente, las calles de las grandes metrópolis se quedan vacías. La España llena y “la otra” se tocan. ¿Son tiempos de esperanza? ¿Son tiempos de soledad? Gracias por confiar en Pueblos de Sayago para lanzar esta atinada reflexión

soledad en gamones de sayago
Gamones de noche / Foto de Miguel Ángel Olmos

Una mujer de avanzada edad sale de casa a una calle vacía. Deja la puerta entornada,
convencida de que nadie pasará frente al portal antes de que ella vuelva; sólo tardará un
momento en comprar el pan. La conversación con el panadero es breve, porque él sabe lo
que quiere y ella sabe cuánto cuesta
.

Ninguno de los dos tiene miedo a amenazas
invisibles que vienen de fuera, sino a otra amenaza igual de invisible, que es la soledad.

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Los hijos de nuestra protagonista viven lejos y a los abuelos les han dicho que se cuiden,
que sin niños alborotando están mejor. Así que, todos tranquilos. La vida sigue.
Un par de meses después, escuchan en el parte que hay un virus extendiéndose desde
una ciudad a la que llaman Wuhan o Hu-an
, como su marido. Los chinos, que comen
cosas muy raras.

Pero en dos semanas, esas cosas de chinos están por todas partes y resulta que matan a
los mayores. Unos días más y esa peste se extiende descontrolada; el miedo obliga a la
gente a quedarse en sus casas. Ahora las calles de las ciudades también están desiertas.
Todo el país es la España vacía.

La siguiente conversación con los hijos es poco más larga que la diaria con el panadero;
saben lo que quieren y también cuánto les cuesta. Les gustaría ir a verles, pero ahora que
podrían… no pueden
. Se dicen que solos están mejor. La vida sigue.

Ahora que todo el mundo tiene tiempo, sería el momento ideal para que nuestra
protagonista se llamara Esperanza, pero se sigue llamando Soledad. Para ella y Juan, hoy
la tele muestra un mundo completamente distinto, pero el suyo es completamente igual.
Desde su balcón ven lo mismo de siempre. La vida sigue.
D. y N. Martín
Gamones de Sayago

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