Cuando muera, llevadme al campo… hoy se cumplen 43 años de la muerte de Justo Alejo

Justo Alejo (Formariz, 18 de Diciembre de 1935 – Madrid, 11 de Enero de 1979) es, sin duda, el poeta sayagués más insigne del siglo XX. Siempre con la gente humilde, no perdió el contacto con sus raíces. Hoy, en el aniversario de su fallecimiento, le recordamos con uno de sus poemas

Tal y como figura en Wikipedia, Justo Alejo escribió 15 libros de poemas, realizó frecuentes colaboraciones en prensa así como estudios de corte sociológico, antropológico y relacionados con el folclore. También escribió guiones para cine y realizó traducciones de poetas tan insignes como Nazim Hikmet, Nguyen Ai Quoc (Ho Chi Min) y el portugués Mario de Sá-Carneiro.

De su obra poética destacamos «Testimonio«, publicado en Arenales, un pliego de cordel que es un anticipo de su posterior epitafio…

Cuando me muera
llevadme al campo.
[...]
Dejadme abierto
bajo los cielos,
bajo el tejado
de los trigales;
junto a los troncos
de los regatos. [...]

Alejo nunca perdió el vínculo con la tierra. Estudiando las labores tradicionales y levantando la voz contra el proyecto de central nuclear que, a finales de los setenta, se pretendía desarrollar en Sayago. En sus artículos en la revista Triunfo o en El Norte de Castilla, mostraba especial sensibilidad por los problemas de despoblación y emigración de nuestra tierra, atisbando el proceso de pérdida poblacional que actualmente se muestra de manera tan dramática.

Fue un poeta muy apegado a sus orígenes. Siempre al lado de los humildes por lo que resulta paradójico que su casa natal se conserve en Formariz, pared con pared con los restos del antiguo Palacio de los Calderones. Aquellos señores (feudales) a los que los vecinos del pueblo compraron con sudor y esfuerzo para lograr su independencia.

Palacio de los Calderones junto a la casa natal del Poeta Justo Alejo / Fuente: Instagram de PueblosdeSayago


El legado documental de Alejo se conserva en la Fundación Jorge Guillén que hace unos años editó unos paneles informativos que se exhiben en su casa natal y que Pepe Barrigós nos ha cedido amablemente. En éstos paneles se habla de su infancia en Formariz, su estancia en León, la vida en Valladolid, París y su paraíso en Flechas. También aborda su relación amor-odio con Madrid, localidad donde finalmente fallece de manera dramática en la fecha que hoy conmemoramos. Sus cenizas reposan en un terreno cercano a Formariz junto a una lápida con su nombre… bajo los cielos, bajo el tejado de los trigales, junto a los troncos de los regatos…

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