Editorial: Zamora vaciada, vacilada… y calcinada

Papá, ¿por qué lloras? Me preguntaba mi hijo cuando esta mañana veía los vídeos grabados por las gentes de #Aliste, los habitantes de la #Culebra… hay mucha rabia e impotencia. Demos un puñetazo en la mesa y exijamos respeto y cuidado (a quien corresponda)

Hemos pedido ayuda a amigos para redactar la editorial de hoy. Pau González nos ha cedido su texto (Tristeza. Zamora se quema); Sergio Aguilar (@buenajera) un vídeo muy ilustrativo; «La Sierra de la Culebra llora» de Ana Pose (@subetealpaisaje) y cerramos con una reflexión del que normalmente escribe en esta web, Pablo Garrido Pintado.

Tristeza. Zamora se quema.

Un texto de Pau González

Se nos quema la Sierra de La Culebra y evacúan más de 20 pueblos. Hasta hace no mucho creía que la solución era el desbroce en invierno, el mantener los bosques. Pero los bosques, y el monte son eso, naturaleza. Aunque sigo pensando que los incendios se paran en invierno. Se paran con gente que esté viviendo allí, con los animales en extensivo haciendo cortafuegos naturales. Se para cuando los «urbanitas» no vamos dejando nuestra basura, nuestros cartuchos y nuestra hipocresía.

He leído que en han muerto las crías de muchísimas especies (no solo en ganado doméstico). Aunque a simple vista pueda parecer un dato no relevante, el equilibrio ecológico de un lugar es importantísimo para la continuación de ese ecosistema. Sin unos, no hay otros.

También he leído que la política forestal de plantar árboles no autóctonos aunque sí extendidos puede ser uno de los problemas. No hay que irse muy lejos, en la costa cantábrica año sí y año también numerosos eucaliptos resinosos hacen de portadores de la llama infinita.

El caso es que de Zamora, la provincia más envejecida y casi la más vaciada nadie se acuerda. No ha lugar a comparaciones con La Palma, se nos está quemando media provincia y nada. Solo acudimos a sacar la foto. No explicamos porqué no hay retenes suficientes; no explicamos por qué se subcontrata hasta el infinito el mantenimiento en los meses fuera de campaña; no explicamos porqué tienen que venir vecinos de otras provincias y comunidades a apagar o por lo menos intentar controlar nuestros fuegos.

Zamora se quema. Zamora no importa

Los abuelos, los que dieron todo por nuestros pueblos, los que saben de campo, de monte, de etnografía y de conservación en pabellones, casas de conocidos o vete tú a saber dónde sin tener una fecha clara de cuando podrán volver a su hogar. Que no son casas, que son hogares.
Pero Zamora a nadie le importa.

Dos varas de medir en la solidaridad institucional

Vídeo y texto de Sergio Aguilar

Ayer nos desplazamos a la Sierra de la Culebra. Vimos trabajar a los equipos de extinción sin descanso. Pero al regresar el sentimiento era «somos ciudadanos de tercera«. Los medios y los políticos han demostrado que la solidaridad se fomenta si es rentable a golpe de votos y audiencias, no de las necesidades reales o de la tragedia en sí. En los últimos meses hemos asistido a ese espectáculo mediático, donde la protagonista era la desgracia ajena y el rédito a sacar en forma de granero de votos.

Zamora no tiene el glamour de las playas o las playas cristalinas. Pero en #aliste en la #sierradelaculebra, en los #Valles; hay gente que suda, ganado que muge o berrea, y montes monótonos para aquellos que los miran como una foto de Instagram.

Miramos a Aliste y pensamos en Sayago… Sufrimos con la Sierra de la Culebra porque en el fondo nos tememos que cualquier día podrán ser nuestros Arribes los que se calcinen ante la indiferencia de esa España rica que no sabe ubicarnos en un mapa.

Sergio Aguilar @buenajera

Pero el Oeste tiene alma, alma herida y rota por el dolor; pero orgullo para resistir y crecer a partir de un mísero brote en mitad de la desgracia.

La Sierra de la Culebra llora

Un texto de Ana pose @subetealpaisaje

Al fuego se le gana la partida en invierno.
El fuego no solo necesita un mal rayo en una tormenta seca, ni la cerilla de un pirómano, o el ansia del que busca recalificaciones de terreno, o del que compra madera quemada a bajo precio, …, necesita también de mentes simples que no serian peligrosas de no estar en las cabezas de políticos incompetentes.

La falta de recursos para mantener los montes limpios; la falta de facilidades para que pastores de cabras y ovejas sigan formando parte del medio rural; la poca importancia que se da a la prevención; la falta de inversiones; la criminal política de recalificación del territorio quemado; y más y más … lleva a convertir un incendio en un verdadero desastre no solo humano, también ecológico. Un desastre de primer orden.

25000 hectáreas calcinadas


El incendio de la Sierra de la Culebra en Zamora se ha convertido ya en uno de los mayores de España; 25.000 hectáreas calcinadas, con un perímetro que supero los 65 kilómetros, que con temperaturas extremas, gran sequía y con rachas de viento que a 70 kilómetros por hora hacían imposible que medios humanos pudieran poner fin a un infierno incontrolado.

Casas y fincas quemadas, pueblos desalojados, bosques desparecidos, animales de granja y salvajes calcinados, un daño irreparable en una provincia de las mas olvidadas del territorio de España.

El aullido del lobo tardara en volver a oírse, lo que si se oyen son los llantos de los vecinos que han visto como su territorio se ha quemado.
Los vecinos de Aliste han sufrido el fuego pero también la dejadez de las administraciones, y sin duda, la falta de una política forestal que ponga en valor la prevención.

Lo de siempre, las administraciones ahorrando en prevención y gastando el doble o el triple en extinción. Algo que se repite tan de forma continuada, año tras año, que podemos llegar a pensar en intereses ocultos, porque de lo contrario no se entiendo que el medio rural no cuente con presupuestos autonómicos para la limpieza del monte; con un presupuesto ampliado para permitir un cuerpo de bomberos que no este bajo mínimos en medios materiales y humanos; que se impida desertizar el territorio y vaciar embalses y pantanos; que a día de hoy se puedan recalificar terrenos quemados …
Se debe exigir que se legisle de cara al ciudadano del medio rural y no de espaldas a sus intereses que, por cierto, son los nuestros. Es en el medio rural donde está nuestra despensa. @subetealpaisaje

Sayago no puede mirar hacia otro lado

Por Pablo Garrido Pintado

Tristeza. Desolación. Rabia. En la #comarcadesayago estamos sobrecogidos por la magnitud e intensidad del incendio de la Sierra de la Culebra.

Ya lo decía un veterano periodista en su editorial de La Opinión:

«Suciedad, falta de limpieza de los montes, abandono. No se desbroza, no se clarea, no se eliminan ramas, plantas y hojas secas que acaban convirtiéndose en yesca, en estopa, en material inflamable. El combustible ya está ahí. Solo falta la chispa.

Luis Miguel de Dios

Amigos Alistanos. Gente de la Culebra, de los Valles. No estáis solos. Contad con nosotros para lo que necesitéis. Sayago es tierra solidaria, y sufrida, y sabe quitarse un mendrugo de pan para dárselo al de al lado si lo necesita. Plantamos, si hace falta, dos surcos más de patatas en el cortino si con eso podemos ayudar a una familia.

PDS

Y somos muy conscientes de que esto nos puede pasar. De hecho ya nos ha pasado. Lo vivimos en Villardiegua en 2013 y en 2017 en Fermoselle…

Foto de Emilio Seco

UNA TIERRA QUE JAMÁS INTERESADO, PERO QUE NO HA DEJADO DE SER INTERESANTE

Las sucesivas olas de emigración hacia América del Sur, Europa y luego España han dejado a Zamora y Sayago diezmados de población. Somos una tierra que jamás ha interesado, pero no por eso no hemos dejado de ser interesantes: minería, producción de energía…

No es fácil vivir aquí:

  • En Sayago pagamos el agua más cara de España, sin embargo los grupos de presión de los depósitos no tienen fuerza ni para apagar un conato de incendio.
  • Dejamos inundar nuestras mejores tierras, los pueblos más prósperos, las riveras más ricas a cambio de convertirnos en una potencia productora de energía. Sin embargo, son habituales los bajones de tensión a ciertas horas. Para más mofa de las eléctricas, la Presa de Almendra tiene la mitad de luminarias fundidas.
  • No vemos la tele en condiciones
  • La radio la oímos en portugués
  • La banda ancha es una quimera
  • Tenemos carreteras tercermundistas
  • Nuestras escuelas cierran; no hay formación profesional
  • No hay trabajo, no hay futuro y nuestros hijos a los 18 cogen el hatillo y, adiós

Un plan de aniquilación programada

Estamos envejecidos, solos. Parece que estamos dentro de un plan de «aniquilación programada«; un plan que diseñan otros, pero que se ejecuta dentro, a machete y sin discreción.

En los pueblos se cierran bares, tiendas, no hay relevo en las explotaciones agrícolas y ganaderas… sin embargo…

el alma de la tierra

Parece mentira pero ante tal panorama, sólo veo soluciones desde un frente. Para Teo Nieto:

Sólo los zamoranos sacarán a Zamora de su declive y sólo lo harán si unen sus fuerzas como en los antiguos pueblos donde regía la colectividad. Esto es, ese alma de la tierra al que hay que volver para coger energía y seguir luchando por su supervivencia.

Teo Nieto, sacerdote en la zona de Aliste

Estamos envejecidos, solos… y ahora #quemados. Pero es el momento de brotar, el momento de tomar el relevo de la inoperancia institucional.

El momento del resurgir de la colectividad a través de asociaciones y plataformas cívicas. Es el momento de pedir, de exigir y de recuperar la dignidad. No podemos seguir viviendo de rodillas. Que nada ni nadie lo olvide. !Ánimo Aliste¡ ¡Ánimo Sayago!

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